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URBANISMO Y PERSPECTIVA DE GÉNERO, TAN CERCA Y TAN LEJOS.

el 22 junio, 2016 en Formación, Reuniones

urbanismo

El pasado martes 7 de junio personal técnico del GDR SUBBÉTICA asistió a una interesante conferencia en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Lucena denominada “Desarrollo Urbanístico con Perspectiva de Género”, impartida por la Doctora en Arquitectura Dña. María Aguilar Alejandre, profesora de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Sevilla.

La primera intervención de la ponente fue clara: “sin perspectiva de género no se pueden hacer ciudades sostenibles puesto que estas han de ser inclusivas, considerarse todas las personas que habitan en ella (mujeres, niños y niñas, personas con diversidad funcional, mayores, …)”. Por ello a la hora de realizar cualquier intervención en nuestras ciudades, pueblos o barrios, se ha de tener en cuenta las personas y sus necesidades.

Durante la conferencia analizó con perspectiva de género puntos como:

Transporte. Las mujeres y los varones utilizan de forma distinta el transporte, siendo ésta una de las cuestiones más importantes a tratar, sobre todo de cara al transporte público, puesto que las mujeres con las mayores usuarias, por lo que tendrían que modificar aspectos como horarios, frecuencia de paradas, condiciones de seguridad y  condiciones de accesibilidad entre otros.

Espacio público y seguridad. Las plazas, jardines y en general las  zonas de ocio son espacios que han de estar bien diseñados ya que éstos favorecen la creación de “redes de apoyo” entre distintas personas con la misma problemática, y sobre todo entre mujeres ya que mayoritariamente son las que ejercen el rol de  “cuidadoras”. En cuanto a Seguridad, hay que indicar que las mujeres no tienen, ni sienten,  la misma seguridad en el mismo entorno que el varón. Por ello hay que potenciar un desarrollo urbanístico en el que exista buena luminaria, que se haga un buen diseño de espacios intermedios (ausencia de recovecos y puntos muertos), como posibles acciones con perspectiva de género.

Vivienda. En este punto hay que hacer ver a las personas que diseñan los edificios que estos han de “invitar” a trabajar conjuntamente las personas que residen en dicha vivienda, por ejemplo, si hacemos cocinas muy pequeñas, no se fomentará el trabajo de más de una persona al mismo tiempo en la cocina. Tenemos que tener espacios propios, las viviendas se tienen que adaptar a los diversos tipos de personas residentes (familias monoparentales, familias con personas mayores dependientes, con menores, personas solas…etc).

Actividades Económicas. La mayor parte de los contratos que se realizan a tiempo parcial son a mujeres, por lo que se ha de tener en cuenta este hecho que implica, horarios distintos a los que normalmente se establecen en los transportes públicos, menores ingresos, lejanía física entre los empleos y la vivienda que hacen en muchas ocasiones sea inviable trabajar y atender las necesidades familiares…etc.

Equipamiento, comercio y ocio. En muchas ocasiones cuando se comienza a planificar la situación de centros cívicos, bibliotecas o centros de salud se tiene en cuenta la tipología de personas que viven cerca pero, sabiendo que uno de los mayores motivos de desplazamiento es hacer la compra, no se tienen en cuenta ciertos condicionantes y normalmente ubican los supermercados más lejos de lo que se precisa.

Tras el análisis de estos 5  puntos se concretó que:

– Los datos estadísticos y estudios cuantitativos han de estar desagregados por sexos.

– Es imprescindible la participación de las mujeres, somos la única mayoría tratada como minoría, y eso hay que cambiarlo.

– Hemos de tener representación en la toma de decisiones.

– Hemos de contar con gasto e inversión pública.

– Se han de implantar sistemas de evaluación.

Por ello, y para concluir se nos dieron una serie de PAUTAS para introducir la perspectiva de género en urbanismo como son:

1.- La importancia de las infraestructuras en la vida cotidiana.

2.- Integración de los usos y su proximidad

3.- El factor tiempo como elemento de planeamiento

4.- Reforzar cualitativamente las dotaciones.

Sin lugar a dudas una estupenda Conferencia en la que se puso de manifiesto que las ciudades actuales, herederas de una expansión urbanística de los años 50 en la que la ciudad era únicamente PRODUCTIVA, necesita una transformación hacia ciudad CUIDADORA de las personas que en ella vivimos.

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LA TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO, UN PILAR BÁSICO DE LAS FUTURAS ESTRATEGIAS DE DESARROLLO LOCAL

el 22 junio, 2016 en Formación, Reuniones

transversalidad

Durante la mañana del miércoles 15 de junio en el Salón de Actos de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, personal técnico del GDR SUBBÉTICA participó en una jornada técnica de trabajo, dentro de la labor formativa que la Dirección General de Desarrollo Rural está desarrollando en esta fase de elaboración de las estrategias en la que nos encontramos.

Este marco 14-20 es diferente a todos los marcos anteriores, el documento estratégico que elaboremos en la Subbética será la piedra angular del marco completo. Por ello hemos de tener muy en cuenta las NECESIDADES de la ciudadanía y planificar unas ACTUACIONES que suplan las mismas. Por ello es muy importante:

1.- La participación ACTIVA de las mujeres en todo el marco.

2.- Cada apartado de la Estrategia ha de realizarse con perspectiva de género.

3.- Se ha de potenciar la Coordinación entre los agentes del territorio (Agentes de Igualdad, ciudadanía, Equipo Técnico del GDR ….)

Es Importante tener en cuenta que para alcanzar la igualdad no podemos trabajar con proyectos FINALISTAS, hemos de trabajar en PROCESOS y la elaboración de la Estrategia de Desarrollo Local de la Subbética Cordobesa es una gran OPORTUNIDAD para ello.

Por ello, es necesario crear CANTERA en igualdad en nuestra comarca, hay que crear ALIANZAS para alcanzarlo, recordando a Concepción Arenal “lo que hoy se suma, mañana se multiplica”, así podremos conseguir que “la Subbética sea una comarca en igualdad”.

Como resultado de la jornada formativa, podemos indicar que, de cara a realizar una Estrategia de Desarrollo Local Participativa en la que esté debidamente implantada la perspectiva de género hemos de tener en cuenta:

1.- Hay que CREER en la IGUALDAD

2.- Necesitamos que las mujeres estén IMPLICADAS y tengan CONCIENCIA de género.

3.- Hay que romper ESTEREOTIPOS. Hay que creer en las mujeres, todas tenemos grandes APORTACIONES que hacer a nuestra comarca.

Por ello, animamos a todas las mujeres a participar activamente en la elaboración de nuestra futura Estrategia, sólo así conseguiremos que nuestra comarca alcance un verdadero desarrollo rural. En breve comenzaremos con el proceso de participación ciudadana para la elaboración de la misma, de lo que iremos informando por diversos medios. No olvides que “TÚ MARCAS EL FUTURO Y EL DESARROLLO DE TU COMARCA!”.

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LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES, HERRAMIENTA FUNDAMENTAL PARA NUESTRO DESARROLLO.

el 7 junio, 2016 en Reuniones

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Los Grupos de Desarrollo Rural de Andalucía estamos iniciando la elaboración de nuestras Estrategia de Desarrollo Local Participativo para el nuevo marco 14-20.

Esta nueva estrategia ha de realizarse, tal y como se ha elaborado en anteriores ocasiones, desde el propio territorio, es decir, es nuestra ciudadanía la que ha de aportar sus necesidades, priorizando aquellas que necesitan ser atendidas con mayor urgencia y elaborando un plan de acción que nos lleve a conseguir, para el año 2020, un mejor desarrollo socioeconómico.

Esta participación ha de ser equilibrada, si nuestra población en la Subbética está constituida en igual porcentaje por varones y por mujeres, hemos de conseguir una participación igualmente equilibrada.

Sin embargo, tradicionalmente la participación de las mujeres ha sido menor que la de los varones, por ello, la Dirección General de Desarrollo Sostenible del medio Rural lleva varios años trabajando para que la participación de las mujeres se vea aumentada, fomentando esta participación a través de diversas jornadas de trabajo en las que se abordan cómo se diseñan, gestionan y organizan aquellas ideas y propuestas que crean necesarias implementar durante el nuevo periodo, las que se consideren importantes , cómo trasladarlas al Grupo de Desarrollo Rural Candidato responsable de la elaboración de las Estrategias, cómo participar más activamente…etc.

El GDR SUBBÉTICA ha sido en varias ocasiones anfitrión de estas sesiones de trabajo y en esta ocasión, el pasado jueves 2 de junio volvió a serlo.

En esta nueva sesión de trabajo, se tocaron temas como:

  • Detección, elaboración y clasificación de necesidades, para la elaboración de ideas y propuestas a aportar a la nueva Estrategia de Desarrollo Local LEADER 2014-2020.
  • Diseño de propuestas conjuntas y/o específicas de cada territorio.
  • ¿Qué hacer con el Manifiesto y el Decálogo que hemos ido construyendo las mujeres rurales a lo largo de las últimas reuniones? ¿Cómo presentarlo y trabajar con él?
  • ¿Qué herramientas necesitamos para todo ello?
  • Fórmulas de trabajo coordinado.

Como siempre la jornada de trabajo fue muy intensa, obteniendo unos resultados muy interesantes de cara a promover la participación de las mujeres en la Elaboración de nuestra futura Estrategia de Desarrollo Local Participativo.

Desde el GDR SUBBÉTICA hacemos hincapié en la necesidad de la participación de la ciudadanía de nuestra comarca en general, y particularmente la participación de las mujeres en la Elaboración de nuestra futura Estrategia,  es muy importante conocer nuestras necesidades ya que ¡Tú marcas el futuro y el desarrollo de tu comarca!.

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Nueva e interesante Tribuna de Eva Levy

el 20 abril, 2016 en publicaciones

EVA LEVY

¿El final de las viudas?

Uno de los tópicos actuales más frecuentes afirma que estamos saturados de información. Y es verdad que cualquier tiroteo en un remoto lugar se nos comunica en tiempo real. Igual pasa con las desavenencias sentimentales de la figura rosa de turno. Pero esa obsesión por no perderse el último acontecimiento nos oculta evoluciones más profundas, que transforman nuestra sociedad sin que nosotros, que tenemos ojos pero que a menudo no vemos, seamos conscientes de ello.

En los pueblos, en los parques, en las calles de nuestras ciudades, grandes o pequeñas, caminando de su paso tan particular, se las reconocía enseguida. Las viudas, las viudas de siempre, las Bernarda Alba en el peor de los casos, idénticas a sus hermanas de Italia o de Portugal, vestidas de riguroso luto, es decir, de un negro tan negro como el de las tétricas burkas. Con sus medias negras, su traje negro, sus zapatillas negras, su pañuelo negro y su mirada apagada, a menudo apoyándose sobre el brazo de una hija o de una hermana. Las veuves joyeuses eran para los franceses y afrancesados. Claro que todas las que iban de negro no eran viudas, pero ellas representaban la cohorte más numerosa de aquella dolorida legión.Nadie parece preocuparse de tan extraño fenómeno, y aún menos de preservar semejante tradición, en una época en la que se construyen museos de todo lo que podía considerarse como una peculiaridad cultural

Pero en muy pocos años parece que aquellas viudas han desaparecido del paisaje, especialmente urbano, y si algunas quedan están en vía de extinción.
Nadie parece preocuparse de tan extraño fenómeno, y aún menos de preservar semejante tradición, en una época en la que se construyen museos -o se construían antes de la crisis de todo lo que podía considerarse como una peculiaridad cultural. Razones de ese declive de las viudas enlutadas hay muchas, declive que promete acelerarse en el futuro.

Para ser viuda, hay que haber estado casada, lo que parece lógico, pero precisamente el casamiento se hace hoy en día más difícil, ya que jurar una fidelidad más o menos eterna en un tiempo donde impera la dictadura de lo inmediato es demostrar un heroísmo al cual no todo el mundo se arriesga. Se unen así las que pasaron por iglesias y juzgados y las que optaron por otras fórmulas que las equiparan a las primeras -porque, si decidieron ir por libre quedan fuera de juego-. Sea cual sea su estatus, la naturaleza, por una vez algo menos sexista, ha querido que las mujeres vivan generalmente unos años más que sus maridos. Privilegio con sus contrapartidas: un viudo por cada cuatro viudas -sobre una población de unos 2.350 millones-. Son cifras estadísticas porque, en la calle, como decía, no las vemos: adiós al negro por el negro, que es un color que resiste mal la poca calidad del tejido, si la pensión no es alta. Nos rodea un estallido de colores y la petite robe noire es ahora cosa de jóvenes. Además, a la presión social que obligaba a la viuda a ser solo viuda, se han impuesto otras formas más generosas de enfocar la realidad: la pena auténtica no tiene porqué exhibirse, descubrir nuevas experiencias no significa el olvido de las que anteriormente se vivieron, rehacer su vida no es traicionar al difunto, sino afirmar una forma de superioridad de la vida sobre la muerte. Generosidad de estos tiempos, decía, pero según y cómo, sobre todo si descendemos a la letra pequeña.

 

Last but not least, vivimos en un país donde el amparo económico del Estado a las viudas es mínimo. Se puede soñar en lo que sucede en algún otro país europeo donde la viuda recibe cada mes la mitad de la pensión que hubiese recibido su esposo si aún estuviese en vida, pero aquí no existe esa generosidad, que en realidad es justicia, puesto que él también cotizó con ese objetivo. Si la mujer renunció a trabajar por encargarse de la casa, descubrirá el precio de ese gesto y cómo no se tiene en cuenta aquello que ella aportó al facilitar el trabajo de su marido y ahorrar dispendios a la Administración atendiendo niños y a menudo dependientes. Si, también por atender a la familia, aceptó trabajos de media jornada tendrá una situación algo mejor, pero igualmente precaria.

Porque la pensión media de la viuda española -media: es decir, las hay menores, aunque también mayores en menos casos- es de 623 euros. Ellos, si su esposa trabajaba, suelen salir también ganando -aunque no se alegren de tal ganancia porque añaden a sus salarios o en su momento a sus pensiones lo que ellas cotizaron. Así las cosas, las viudas suelen ver reducidos sus ingresos al menos en un 44 por ciento y ellos los ven incrementados en un 45 por ciento.

Hablo, por cierto, a partir de mi propia experiencia, más confortable que la de la media. Por eso sé que la viuda, con un sueldo menos en casa, con la carrera de los hijos por costear o con la necesidad de ayudar a quien está en el paro, en realidad trabaja por dos.

Yo siempre busco la verdad de las cosas en el origen de las palabras. Viduus en latín significa no sólo a quien ha perdido a su esposo(a), sino también a quien está a falta de algo. Y allí está la paradoja. Mientras cambia radicalmente la figura de la viuda, crece la viudez, es decir el sentimiento de soledad en una sociedad cada día más dura, la angustia de no ser reconocido(a), la falta de comunicación auténtica, el ansia por la justicia, al menos por una menor injusticia. Y esa viudez me parece que tiene para largo.

VER TRIBUNA – GESTIÓN EMPRESARIAL

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8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. BREVE HISTORIA

el 8 marzo, 2016 en Conmemoraciones

generoEn 1975 la ONU decretó oficialmente al día 8 de Marzo “Día Internacional de la Mujer” como reconocimiento a la larga lucha femenina por la defensa de sus derechos, iniciada desde finales del siglo XIX.

Esta fecha recuerda además el trágico episodio ocurrido en el 25 de marzo de 1911 en la fábrica Triangle Shirtwaist Company de Nueva York, cuando las obreras que trabajaban en condiciones miserables se declararon en huelga para exigir mejoras laborales. En vez de atender a sus demandas, las obreras fueron encerradas  y el dueño prendió fuego a las instalaciones, dando como resultado la muerte de 140 mujeres que sólo querían trabajar dignamente.

El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían «libertad, igualdad y fraternidad» marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.

En numerosos lugares del mundo las mujeres siguen demandando derechos básicos como acceder a la educación, la cultura, el trabajo o la política. Las mujeres expresan hoy su voluntad de participar en condiciones de igualdad en sectores en los que tradicionalmente su participación ha sido minoritaria.

Hoy, 8 de marzo de 2016 queremos unirnos a ese día reivindicativo de la igualdad, recordamos el tema que para este día ha elegido ONU Mujeres “Por un planeta 50-50 en 2030: Demos paso para la igualdad de género.” En este sentido, el Secretario General de Naciones Unidas Ban ki-moon, en su mensaje para el Día Internacional de la Mujer 2016 indica “Hemos roto tantos techos de cristal que hemos creado una alfombra de añicos. Ahora estamos barriendo las ideas preconcebidas y los prejuicios del pasado para que las mujeres puedan avanzar y cruzar nuevas fronteras”.

A lo largo de la historia, las mujeres han hecho aportes extraordinarios a la sociedad. Algunas son muy conocidas, otras menos, pero todas fueron precursoras.

Pueden ver una breve reseña de estas mujeres en el siguiente enlace AQUÍ

FUENTE: Web ONU MUJERES

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HOMENAJE DE EVA LEVY A SOFÍA GANDARIAS

el 22 febrero, 2016 en publicaciones

EVA LEVYTenía previsto escribir sobre un asunto bien diferente, pero la muerte de Sofía Gandarias me obliga a rendir un mínimo homenaje a esta mujer que siempre me pareció extraordinaria.

Era una artista con los pinceles y lo fue en otras muchas facetas públicas de su vida, pero lo que hoy me importa destacar es su perfil humano. Su capacidad para elegir el compromiso sobre la comodidad, la solidaridad sobre un legítimo egoísmo, dado lo intenso de su agenda y sus múltiples intereses.

Pasé hace algunos años por uno de esos momentos oscuros que a veces nos impone la vida. Mi marido, sentenciado por un tumor, mi madre en los últimos días. Muchas personas nos acompañaron entonces y confirmaron amistades y lealtades. Y allí estuvo Sofía Gandarias que nada tenía que ver conmigo, salvo por el hecho de ser madre de un chico estupendo, Alejandro, amigo de mi hijo, ambos adolescentes y compañeros en el Liceo. Se enteró de lo que estábamos pasando en casa y como hubiera hecho una hermana encontró formas de proteger a mi hijo de la desolación en aquel momento tan vulnerable.

Yo, que siempre reivindico la solidaridad entre las mujeres, me encontré con el mejor ejemplo en ella, acompañándome en la enfermedad, ayudándome con mi hijo, convenciéndome de que saldría adelante.
No me debía nada y llegó más allá que cualquiera. Y sé que ese comportamiento no fue excepcional en su trayectoria humana.

Estoy acostumbrada a tratar con personas importantes y he encontrado gente muy valiosa, pero de Sofía Gandarias aseguro que podía brillar entre los mejores. Supongo que cometería errores, pero siempre tuvo el valor y la fuerza para tomar decisiones propias y apostar por las cosas que le importaban, fuera lo que se esperaba de ella o no. Podía haber llevado una vida agradable y cómoda, pero eligió sacar adelante su vocación como pintora y su amor por la música y la literatura. Elegante y guapa, podía haber sido solo una excelente esposa de –que lo fue del político Enrique Barón-, y una gran madre, pero se complicó la vida con múltiples asuntos y con sus propias causas.

Miembro de la Fundación Yehudi Menuhim España, de la que es presidente el gran europeísta Enrique Barón, trabajó y levantó la voz frente a tragedias e injusticias. Imposible olvidarme de su sensibilidad con el Holocausto y de cómo trabajó para que en España se recordara con una fecha y unos actos expresos.

A finales de diciembre de 2015 supe de su cáncer por el que falleció el 23 de enero. Lo silenció cuanto pudo, por ahorrar sufrimientos y para no darse tregua a sí misma, ya que estuvo trabajando hasta el último momento a pesar del dolor y la conciencia del final.

Es terrible dejar un vacío tan grande, pero a la vez es magnífico dejar una huella tan profunda y que tu vida no haya sido en vano.

VER TRIBUNA – EL ECONOMISTA

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ARA reconoce el trabajo de Almazaras de la Subbética en pro del empoderamiento de la mujer rural

el 15 febrero, 2016 en publicaciones

La empresa Almazaras de la Subbética, entidad socia del DSC_0003Grupo de Desarrollo, ha sido reconocida por la Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía (ARA), como una de las 25 iniciativas de éxito llevadas a cabo por mujeres rurales, premiando así el trabajo de esta empresa cordobesa en buenas prácticas que fomenten la igualdad y la conciliación en el trabajo. ARA ha querido reconocer 25 iniciativas de éxito llevadas a cabo por mujeres rurales, para servir de inspiración y reconocer el esfuerzo llevado a cabo por estas emprendedoras y dinamizadoras de su territorio. Las instituciones, proyectos, empresas, iniciativas, etc. que se presentan en una publicación editada por ARA, son el reflejo de una tendencia que se lleva observando en las últimas décadas: un aumento de la presencia de mujeres emprendedoras en el medio rural andaluz. El proyecto empresarial de Almazaras de la Subbética ha tenido gran repercusión tanto por los varios galardones recibidos como por su labor innovadora. Entre ellos destaca por su notoriedad el que recibió el Departamento de Agronomía y Desarrollo Rural, galardonado en los Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales 2015 por el MAGRAMA. El departamento está formado por Nuria Yáñez (su directora), Encarnación Pérez, María José Montes y Araceli Moral, que son sus cuatro técnicos, y por las molineras Carmen María Pérez y Aurora Montes, las únicas mujeres que se dedican a esta actividad en toda España. Conciliando vida laboral y exigencia profesional, de las seis mujeres que trabajan en el departamento, cuatro de ellas son madres. Sus responsables admiten que el campo es un sector “muy tradicional y muy masculinizado”, a pesar de que “hoy no debe ser así, porque la mujer puede ejercer los mismos trabajos que un hombre con la maquinaria que tenemos”. Destacan que la situación ha cambiado “de la noche al día” en solo una década y que “aunque al principio nadie nos preguntaba nada, hoy por hoy, el agricultor no echa nada en el campo si no pasa antes por aquí”. El grupo de desarrollo Subbética y Almazaras de la Subbética El Grupo de Desarrollo Rural ha trabajado junto con el equipo humano de Almazaras de la Subbética, ofreciéndoles asesoramiento en nuevas vías de inversión y también ofreciendo fondos a través del Programa LiderA que sirvió para cubrir el 30% de la puesta en marcha de dos iniciativas que se centraron en la constante lucha de este grupo oleícola por mejorar la calidad de sus aceites. Por otra parte, desde hace ya varios años, este Grupo de Desarrollo lleva trabajando codo con codo con dicha entidad sensibilizando y mostrando la importancia de alcanzar la igualdad real en todos sus ámbitos de actuación y ello ha dado ya buenos resultados. Anteriormente dicha entidad se había adherido a los principios de igualdad de la ONU, siendo la única entidad de la Subbética en adherirse. Por todo ello, este Grupo de Desarrollo felicita a Almazaras de la Subbética en general y al departamento de Agronomía y Desarrollo Rural de la misma en particular a la vez que anima al resto de entidades de nuestra comarca a seguir trabajando conjuntamente para que la igualdad sea real en la comarca, constituyendo una verdadera COMARCA EN IGUALDAD, de la que sentirnos más orgullosos aún.

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NUEVA APORTACIÓN DE EVA LEVY : “Mono o Uni”: Hablando de familias

el 21 enero, 2016 en publicaciones

EVA LEVYUna de las consecuencias más funestas del mundo de locos en el que quieren que vivamos, o más bien que sobrevivamos, es que perdemos no solo el sentido, sino también el sabor de lo que decimos. Durante siglos, las palabras no fueron solo medios de comunicación. Podían ser también maravillas de creatividad, caudales de poesía, y hasta instrumentos de música cuando se transformaban en canto.

Nuestra lengua de hoy, y miren que yo no soy de las que viven en la nostalgia, me hace pensar en una comida sin gusto y a menudo sin alimento, uno de esos productos refrigerados bajo celofán que se venden en los supermercados y que compramos cuando no podemos hacer otra cosa. Lo que se pretende es que tengamos una expresión neutral, escueta, científica, de la cual absurdamente se supone que será el reflejo exacto de la realidad. Como si la realidad fuese monolítica esperando plácidamente a que un señor de estos, de la neolengua tecnocrática, venga a capturarla con un concepto forjado en algún oneroso taller de semántica aplicada.

Para no hablar del resto, lo de la familia monoparental me irrita cada vez que oigo esa palabra. ¿Pero a quién se le habrá podido ocurrir eso del “mono”? Difícilmente se podía imaginar un término más feo. Además, definir por la ausencia raramente es una actitud correcta. Una familia monoparental, si se aparta el adefesio de la palabra para ir a lo vivido en lo cotidiano, es una familia en la que la madre, ya que los padres en esa situación son mucho menos numerosos, trabaja mucho más, ama por dos, lucha por dos, se pregunta con angustia quien se va a quedar en casa con la criatura cuando está enferma, quien va ir por ella a la guardería o al colegio cuando al jefe se le ha ocurrido por fin, al momento de salir, una idea que podría ser interesante.

Y eso sin mencionar lo del salario único, también se podría decir «el monosalario »  y de los subsecuentes fines de mes de pesadilla. Mejor que focalizarse sobre el ausente, sobre el que se marchó para siempre o jamás se manifestó, no sería conveniente poner el acento sobre ese denodado esfuerzo de todos los días para conseguir sola lo que ya es tan difícil realizar cuando somos dos?

Hablemos pues de familia uniparental “uni”, como único, en la plenitud del sentido, no sólo una persona, sino una persona excepcional. Claro que todas las familias son únicas y más ahora cuando la variedad de las mismas ha creado una situación nueva, cuyas consecuencias están aún por ver.

Digamos sencillamente que hay familias más únicas que otras.

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Las mujeres rurales necesitan reconocimiento público

el 14 diciembre, 2015 en publicaciones

noticia generoLos cambios que se están produciendo en nuestra sociedad afectan de una forma importante a las mujeres y, dentro de ellas, existen diferencias entre el medio urbano y el medio rural, no sólo en sus aspectos laborales, sino en todas sus formas de vida.

A pesar de todo lo que se ha conseguido, dista mucho de una situación ideal.

Las mujeres desempeñan un papel primordial en el mundo y en la economía rural, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados.

En este sentido Celia Agulló indica que su participación en el sector agrícola resulta de vital importancia, pues contribuyen, en gran medida, a la erradicación de la pobreza y del hambre, al acceso a una educación universal, así como al fomento de un desarrollo sostenible.

Sin embargo, dicha contribución se ve mermada por diferentes factores, como la discriminación y el estereotipo de género, que repercuten en la vida de las mujeres y en el sector agrícola, imposibilitando el control y el acceso equitativo a los recursos y servicios productivos que precisan para conseguir un mayor rendimiento.

De este modo, el mundo rural se ve gravemente afectado en términos de productividad y son diversos elementos los que entran en juego, además de la existencia de la brecha de género.

Factores como la privatización de recursos y servicios, el estado de abandono del sector agrícola, la liberalización del comercio internacional, la migración de la mano de obra, el cambio climático, la especulación en los mercados internacionales así como la inseguridad alimentaria influyen, en gran medida, en la producción y en el desarrollo agrícola.

Todos ellos implican graves consecuencias para la sociedad, en lo que respecta a seguridad alimentaria, crecimiento económico, producción y desarrollo agrícola, así como bienestar social.

Las mujeres de las áreas rurales forman un grupo heterogéneo, diferenciadas por la raza, etnia, religión, clase social y región, que colaboran, de forma significativa, en la economía rural de los países en desarrollo, como agricultoras, ganaderas, comerciantes y empresarias.

Consideran el medio rural como la principal fuente de trabajo que les permite cumplir con sus necesidades básicas.

Además, contribuyen al fomento del desarrollo familiar mediante el aprovisionamiento de alimentos, agua, vestido, educación y salud.

20 POR CIENTO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL

En este sentido, es importante destacar, tal como lo hacen Inocencia Martínez, y Dolores de Miguel, el hecho de que en el mundo rural acoge el 20% de la población mundial y ocupa un 80% del territorio, siendo su “dedicación”, hasta hace bien poco, exclusivamente agrícola y ganadera.

En España el porcentaje aumenta, siendo el 24% de la población la que vive en algo más del 80% del territorio, dedicándose fundamentalmente a la actividad agraria y con un nivel de rentas que apenas alcanza el 50% de la media europea.

En términos reales, esto implica que casi cinco millones de mujeres viven en este ámbito, lo que representa el 15% de la población española (Merino, 2002).

A este hecho, hay que añadir el progresivo envejecimiento de la población rural, como consecuencia del éxodo de los jóvenes, de tal forma que el 60% de los titulares de las explotaciones agrarias tienen más de 55 años y solamente el 6% tiene menos de 35 años.

Además, la población femenina española en el medio rural no ha sido ajena a la progresiva incorporación de la mujer al ámbito de la actividad extradoméstica, al mercado laboral y a la sociedad civil en general, producidas en las últimas décadas.Ha aumentado su actividad laboral fuera del núcleo doméstico y está en proceso de desaparición la figura de “ayuda familiar” como dedicación principal, sobre todo entre las jóvenes.

Según indica Carmen Quintanilla, presidenta Nacional de la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural, AFAMMER, el papel que desempeñan las mujeres rurales y su papel protagonista como colectivo en el desarrollo rural.

Se reivindican sus derechos como trabajadoras, su derecho a la igualdad de oportunidades, a la formación, al acceso a recursos, al poder y toma de decisiones.

Las mujeres rurales sufren una doble marginación, una por ser mujer y la segunda por ser rurales.

El trabajo invisible que realizan estas mujeres, tanto en el ámbito doméstico cuidando de sus hijos, de sus mayores, de su hogar, como en el campo, en condiciones muy duras, sin horarios fijos, sin vacaciones y en las más diversas tareas

Sin reconocimiento social o laboral alguno. Sin posibilidad de que se contabilice su contribución económica y social. Lo que desemboca en inestabilidad, trabajo sumergido, dificultades para acceder al mercado laboral, despoblamiento de las áreas rurales, etc.

Tal como se recogía en una reciente entrevista en El Norte de Castilla, debe tenerse presente que algunas mujeres en el mundo rural han tenido la posibilidad de estudiar, que son las menos.

Otras han trabajado en el pueblo, pocas. Las que han salido a trabajar a la ciudad o en el pueblo, ha sido a fregar y la mujer no solo vale para eso. Esto se produce al no tener posibilidades de formación, de esta manera no pueden acceder a cargos mayores. Una vez que han salido de la ESO, en los pueblos, chicas y chicos, no tienen posibilidades de continuar estudiando, a no ser que sean de familias con bastantes recursos económicos.

Hay que luchar muchísimo, y si se quiere que las entidades lo sepan, hay que seguir trabajando no solo por la mujer, sino por la mujer rural. La gente tiene que tener las mismas posibilidades de formarse viva donde viva. La mujer rural tiene que tener los mismos derechos y posibilidades que la mujer del medio urbano.

Y esta es la realidad de la mujer en el ámbito rural, que representan el estereotipo de  mujeres que trabajan fuera de casa, se ocupan de la misma y educan a sus hijos, todo al mismo tiempo, aunque esta situación es la de la mayoría de las mujeres en nuestro país, pero no todas viven en la ciudad, cumplen con su jornada laboral, reciben un sueldo por ello cada mes y tienen reconocidos sus derechos laborales.

Las mujeres rurales por el contrario, tiene las mismas obligaciones, pero no así los mismos derechos, ni las mismas facilidades de acceso a servicios.

El orden tradicional en cualquier sociedad rural sitúa a la mujer como el eje principal del hogar, pero el hecho que la mujer se incorpore al mercado del trabajo no lleva consigo el que se compartan con el marido las responsabilidades domésticas y, mucho menos, cuando el trabajo realizado por la mujer se enmarca en una economía informal y solo se considera como una pequeña ayuda a la familia. Y a pesar de que las mujeres trabajen, la estructura familiar va cambiando muy despacio.

Lo cierto es que los hombres siguen comportándose como si de sociedades tradicionales se tratasen, es decir, ostentan la autoridad y delegan en sus mueres las obligaciones familiares, en cambio ellos siguen valorando su tiempo libre con referencia a sus aficiones: el bar, la partida, la caza, el fútbol

Afortunadamente, la situación de las mujeres rurales ha cambiado considerablemente en los últimos años. Su papel tras años de lucha empieza a valorarse. Se puede decir que la andadura hacía el reconocimiento de sus derechos laborales, políticos y culturales ha comenzado.

Todo gracias al protagonismo que por sí mismas han alcanzado, realizando un esfuerzo superior al del resto de mujeres.

Debido a su inconformismo, a su trabajo y a su constancia, además de colaborar en el desarrollo cotidiano de sus explotaciones, están logrando un modesto papel en la sociedad actual, consiguiendo hacerse participes de actividades locales, turismo rural, conservación de la naturaleza, agroindustria, adaptación a nuevas tecnologías, etc

DISCRIMINACIONES

Sin embargo, en nuestra sociedad continúan reflejándose discriminaciones que condicionan la situación de las mujeres rurales. Mujeres que por el sólo hecho de haber nacido en zonas rurales padecen una serie de desigualdades en aspectos educativos, sanitarios, participativos, etc.

Por todo ello, cabe preguntarse ¿cuál es la situación actual de la mujer rural en España?.

En el siglo XXI, en pleno estado de la sociedad del bienestar, las mujeres rurales padecen una serie de desigualdades. Las particulares circunstancias de la vida rural limitan sus derechos a la educación, la sanidad, las comunicaciones, las nuevas tecnologías, el reciclaje personal, etc.

Por lo que la imagen de la sociedad que se distribuye diariamente en medios de comunicación, no se corresponde en absoluto con la de las áreas rurales.

La mujer rural nunca podrá competir en igualdad si no parte en igualdad de condiciones que la mujer urbana.

La desigualdad de género se hace aún hoy en día patente en todos los ámbitos, pero aún más en el medio rural.

Las mujeres rurales no tienen el reconocimiento laboral y social de sus derechos.

Son trabajadores invisibles del sector agrario, ganadero y pesquero al estar relegadas a un papel secundario. La mujer rural se enfrenta por tanto a la falta de reconocimiento de derechos laborales, inestabilidad, trabajo sumergido, reticencia a la contratación de mujeres en puestos cualificados, escasa o nula participación en cooperativas y organizaciones.

La mujer rural joven ante las dificultades y la falta de perspectivas laborales, unidad a otros factores como falta de infraestructuras, se ve obliga a abandonar su medio, lo que se traduce en el grave problema de la despoblación de las áreas rurales.

Además, debe tenerse presente, que las mujeres emprendedoras se encuentran con dificultades añadidas. Se encuentran aisladas y en rasgos generales, les falta la confianza para plasmar sus ideas en proyectos. Las fuentes de crecimiento y financiación para transformar sus ideas en estrategias de desarrollo les son desconocidas.

O bien, se encuentran con el problema de la falta de apoyo de su propia familia o pareja para el desarrollo de sus proyectos.

No podemos olvidar que el “rol” asignado a la mujer rural, es totalmente distinto al de las mujeres que viven en áreas urbanas. Las dificultades se duplican para las mujeres rurales debido al papel que la propia sociedad en la que están inmersas les ha asignado.

Sin embargo, a pesar de todo esto, se esta produciendo un cambio de mentalidad en el colectivo de estas mujeres, sobre todo en las más jóvenes, que empiezan a rechazar la idea de que su vida debe girar en torno al cuidado de la familia.

Las mujeres rurales caminan hacia la autoestima y la independencia, siendo éstos factores determinantes en su emancipación y en las relaciones que se establecen dentro de la unidad familiar.

PRODUCEN EL 50 POR CIENTO DE LOS ALIMENTOS CULTIVADOS

La ruptura con el modelo de sociedad que establece un papel para la mujer es hoy por hoy una realidad. Son las propias mujeres las que deciden que quieren hacer con sus vidas.

Estas mujeres empiezan a demandar un reconocimiento social del trabajo doméstico. Trabajo que queda fuera de las estadísticas y de la contabilidad económica por no estar remunerado. Pero trabajo al fin y al cabo.

Una sociedad más igualitaria debe estar basada en el reparto de tareas entre hombres y mujeres: en el trabajo asalariado, en la economía, en la política, en la toma de decisiones y también en el ámbito doméstico y de cuidado de niños y mayores. Las mujeres forman ya parte del sistema productivo y resulta más que evidente que ya no hay vuelta atrás.

Es innegable el papel que juegan las mujeres rurales en el desarrollo económico y social del medio rural. Pero es necesario que la sociedad en general, comience a reconocer los valores de las mujeres rurales, para lograr una sociedad integrada y rica en la que el hecho de nacer hombre o mujer, no limite las capacidades ni las posibilidades de las personas.

Por tanto, ¿qué necesidades se le plantean pues a las mujeres rurales?

Las necesidades de las mujeres rurales no son diferentes de las de cualquier mujer que viven en el medio urbano.

Obviamente hay que tener en cuenta un medio distinto, con las características socioeconómicas propias del mismo, pero con una riqueza y posibilidades infinitas.

Si falta la mujer, si negamos su papel y labor, si limitamos su acceso  al trabajo, o a servicios básicos, si la obligamos a  emigrar, ¿cuáles pueden ser las consecuencias?. Se debe reflexionar con mucha seriedad al respecto.

Las mujeres rurales producen el 50% de los alimentos que se cultivan en el mundo, y necesitan que una vez por todas se eliminen las dificultades que aún padecen en aspectos educativos, sanitarios, participativos, de acceso al empleo, etc.

Es preciso que las mismas obtengan un reconocimiento y un respaldo social en sus múltiples tareas de consejeras, sanitarias y conservadoras del medio ambiente.

Necesitan, asimismo, que se dediquen medios económicos y estructurales a las zonas en las que viven.

Todo ello constituyen objetivos claros en los programas de la clase política pero debe priorizarse temas como son los referentes a la educación, la sanidad, las comunicaciones, el permanente reciclaje personal, la ocupación del tiempo libre, etc, entre otras muchas cuestiones que afectan a las mujeres del ámbito rural.

También es importante recodar, que a los efectos de evitar discriminaciones injustas, como las que se ha venido haciendo referencia, estas mujeres necesitan que se avance en la búsqueda de fórmulas que permitan el reconocimiento profesional y legal de las mismas.

Al hilo de ello es preciso que se comience a producir el reparto efectivo de tareas en el núcleo familiar, y una formación adaptada a las necesidades específicas del medio rural. En definitiva, todo ello constituye exigencias que no son diferentes a las de ninguna mujer de la sociedad urbana y que son en realidad derechos de todas las personas.

Consecuentemente con este panorama, y para concluir estas breves reflexiones, es importante destacar el papel que juegan las organizaciones y asociaciones de mujeres rurales.

Están llevando a cabo una encomiable labor de movilización y concienciación social, trabajando para combatir las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres en el medio rural, y al mismo tiempo, promoviendo la incorporación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad rural.

Por ello, es imprescindible la coordinación y cooperación entre los distintos agentes sociales y políticos implicados en materia de desarrollo rural e igualdad de género, mediante la elaboración de planes y estrategias que no solo nos encamine a la igualdad entre hombres y mujeres, sino a que desaparezcan las propias desigualdades entre las propias mujeres en el entorno rural, frente al ámbito urbano.

Y que, por el hecho de vivir en uno o en otro, todas las mujeres sin discriminación alguna, tengan las mismas oportunidades de desarrollo personal, laboral y profesional, garantizándose al mismo tiempo esa imprescindible igualdad, valga la redundancia en la eficacia de los derechos sociales, e idénticas cotas en el estado del bienestar que como ciudadanos exigimos.

Fuente

Confilegal.com