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Nueva e interesante Tribuna de Eva Levy

el 20 abril, 2016 en publicaciones

EVA LEVY

¿El final de las viudas?

Uno de los tópicos actuales más frecuentes afirma que estamos saturados de información. Y es verdad que cualquier tiroteo en un remoto lugar se nos comunica en tiempo real. Igual pasa con las desavenencias sentimentales de la figura rosa de turno. Pero esa obsesión por no perderse el último acontecimiento nos oculta evoluciones más profundas, que transforman nuestra sociedad sin que nosotros, que tenemos ojos pero que a menudo no vemos, seamos conscientes de ello.

En los pueblos, en los parques, en las calles de nuestras ciudades, grandes o pequeñas, caminando de su paso tan particular, se las reconocía enseguida. Las viudas, las viudas de siempre, las Bernarda Alba en el peor de los casos, idénticas a sus hermanas de Italia o de Portugal, vestidas de riguroso luto, es decir, de un negro tan negro como el de las tétricas burkas. Con sus medias negras, su traje negro, sus zapatillas negras, su pañuelo negro y su mirada apagada, a menudo apoyándose sobre el brazo de una hija o de una hermana. Las veuves joyeuses eran para los franceses y afrancesados. Claro que todas las que iban de negro no eran viudas, pero ellas representaban la cohorte más numerosa de aquella dolorida legión.Nadie parece preocuparse de tan extraño fenómeno, y aún menos de preservar semejante tradición, en una época en la que se construyen museos de todo lo que podía considerarse como una peculiaridad cultural

Pero en muy pocos años parece que aquellas viudas han desaparecido del paisaje, especialmente urbano, y si algunas quedan están en vía de extinción.
Nadie parece preocuparse de tan extraño fenómeno, y aún menos de preservar semejante tradición, en una época en la que se construyen museos -o se construían antes de la crisis de todo lo que podía considerarse como una peculiaridad cultural. Razones de ese declive de las viudas enlutadas hay muchas, declive que promete acelerarse en el futuro.

Para ser viuda, hay que haber estado casada, lo que parece lógico, pero precisamente el casamiento se hace hoy en día más difícil, ya que jurar una fidelidad más o menos eterna en un tiempo donde impera la dictadura de lo inmediato es demostrar un heroísmo al cual no todo el mundo se arriesga. Se unen así las que pasaron por iglesias y juzgados y las que optaron por otras fórmulas que las equiparan a las primeras -porque, si decidieron ir por libre quedan fuera de juego-. Sea cual sea su estatus, la naturaleza, por una vez algo menos sexista, ha querido que las mujeres vivan generalmente unos años más que sus maridos. Privilegio con sus contrapartidas: un viudo por cada cuatro viudas -sobre una población de unos 2.350 millones-. Son cifras estadísticas porque, en la calle, como decía, no las vemos: adiós al negro por el negro, que es un color que resiste mal la poca calidad del tejido, si la pensión no es alta. Nos rodea un estallido de colores y la petite robe noire es ahora cosa de jóvenes. Además, a la presión social que obligaba a la viuda a ser solo viuda, se han impuesto otras formas más generosas de enfocar la realidad: la pena auténtica no tiene porqué exhibirse, descubrir nuevas experiencias no significa el olvido de las que anteriormente se vivieron, rehacer su vida no es traicionar al difunto, sino afirmar una forma de superioridad de la vida sobre la muerte. Generosidad de estos tiempos, decía, pero según y cómo, sobre todo si descendemos a la letra pequeña.

 

Last but not least, vivimos en un país donde el amparo económico del Estado a las viudas es mínimo. Se puede soñar en lo que sucede en algún otro país europeo donde la viuda recibe cada mes la mitad de la pensión que hubiese recibido su esposo si aún estuviese en vida, pero aquí no existe esa generosidad, que en realidad es justicia, puesto que él también cotizó con ese objetivo. Si la mujer renunció a trabajar por encargarse de la casa, descubrirá el precio de ese gesto y cómo no se tiene en cuenta aquello que ella aportó al facilitar el trabajo de su marido y ahorrar dispendios a la Administración atendiendo niños y a menudo dependientes. Si, también por atender a la familia, aceptó trabajos de media jornada tendrá una situación algo mejor, pero igualmente precaria.

Porque la pensión media de la viuda española -media: es decir, las hay menores, aunque también mayores en menos casos- es de 623 euros. Ellos, si su esposa trabajaba, suelen salir también ganando -aunque no se alegren de tal ganancia porque añaden a sus salarios o en su momento a sus pensiones lo que ellas cotizaron. Así las cosas, las viudas suelen ver reducidos sus ingresos al menos en un 44 por ciento y ellos los ven incrementados en un 45 por ciento.

Hablo, por cierto, a partir de mi propia experiencia, más confortable que la de la media. Por eso sé que la viuda, con un sueldo menos en casa, con la carrera de los hijos por costear o con la necesidad de ayudar a quien está en el paro, en realidad trabaja por dos.

Yo siempre busco la verdad de las cosas en el origen de las palabras. Viduus en latín significa no sólo a quien ha perdido a su esposo(a), sino también a quien está a falta de algo. Y allí está la paradoja. Mientras cambia radicalmente la figura de la viuda, crece la viudez, es decir el sentimiento de soledad en una sociedad cada día más dura, la angustia de no ser reconocido(a), la falta de comunicación auténtica, el ansia por la justicia, al menos por una menor injusticia. Y esa viudez me parece que tiene para largo.

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HOMENAJE DE EVA LEVY A SOFÍA GANDARIAS

el 22 febrero, 2016 en publicaciones

EVA LEVYTenía previsto escribir sobre un asunto bien diferente, pero la muerte de Sofía Gandarias me obliga a rendir un mínimo homenaje a esta mujer que siempre me pareció extraordinaria.

Era una artista con los pinceles y lo fue en otras muchas facetas públicas de su vida, pero lo que hoy me importa destacar es su perfil humano. Su capacidad para elegir el compromiso sobre la comodidad, la solidaridad sobre un legítimo egoísmo, dado lo intenso de su agenda y sus múltiples intereses.

Pasé hace algunos años por uno de esos momentos oscuros que a veces nos impone la vida. Mi marido, sentenciado por un tumor, mi madre en los últimos días. Muchas personas nos acompañaron entonces y confirmaron amistades y lealtades. Y allí estuvo Sofía Gandarias que nada tenía que ver conmigo, salvo por el hecho de ser madre de un chico estupendo, Alejandro, amigo de mi hijo, ambos adolescentes y compañeros en el Liceo. Se enteró de lo que estábamos pasando en casa y como hubiera hecho una hermana encontró formas de proteger a mi hijo de la desolación en aquel momento tan vulnerable.

Yo, que siempre reivindico la solidaridad entre las mujeres, me encontré con el mejor ejemplo en ella, acompañándome en la enfermedad, ayudándome con mi hijo, convenciéndome de que saldría adelante.
No me debía nada y llegó más allá que cualquiera. Y sé que ese comportamiento no fue excepcional en su trayectoria humana.

Estoy acostumbrada a tratar con personas importantes y he encontrado gente muy valiosa, pero de Sofía Gandarias aseguro que podía brillar entre los mejores. Supongo que cometería errores, pero siempre tuvo el valor y la fuerza para tomar decisiones propias y apostar por las cosas que le importaban, fuera lo que se esperaba de ella o no. Podía haber llevado una vida agradable y cómoda, pero eligió sacar adelante su vocación como pintora y su amor por la música y la literatura. Elegante y guapa, podía haber sido solo una excelente esposa de –que lo fue del político Enrique Barón-, y una gran madre, pero se complicó la vida con múltiples asuntos y con sus propias causas.

Miembro de la Fundación Yehudi Menuhim España, de la que es presidente el gran europeísta Enrique Barón, trabajó y levantó la voz frente a tragedias e injusticias. Imposible olvidarme de su sensibilidad con el Holocausto y de cómo trabajó para que en España se recordara con una fecha y unos actos expresos.

A finales de diciembre de 2015 supe de su cáncer por el que falleció el 23 de enero. Lo silenció cuanto pudo, por ahorrar sufrimientos y para no darse tregua a sí misma, ya que estuvo trabajando hasta el último momento a pesar del dolor y la conciencia del final.

Es terrible dejar un vacío tan grande, pero a la vez es magnífico dejar una huella tan profunda y que tu vida no haya sido en vano.

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NUEVA APORTACIÓN DE EVA LEVY : “Mono o Uni”: Hablando de familias

el 21 enero, 2016 en publicaciones

EVA LEVYUna de las consecuencias más funestas del mundo de locos en el que quieren que vivamos, o más bien que sobrevivamos, es que perdemos no solo el sentido, sino también el sabor de lo que decimos. Durante siglos, las palabras no fueron solo medios de comunicación. Podían ser también maravillas de creatividad, caudales de poesía, y hasta instrumentos de música cuando se transformaban en canto.

Nuestra lengua de hoy, y miren que yo no soy de las que viven en la nostalgia, me hace pensar en una comida sin gusto y a menudo sin alimento, uno de esos productos refrigerados bajo celofán que se venden en los supermercados y que compramos cuando no podemos hacer otra cosa. Lo que se pretende es que tengamos una expresión neutral, escueta, científica, de la cual absurdamente se supone que será el reflejo exacto de la realidad. Como si la realidad fuese monolítica esperando plácidamente a que un señor de estos, de la neolengua tecnocrática, venga a capturarla con un concepto forjado en algún oneroso taller de semántica aplicada.

Para no hablar del resto, lo de la familia monoparental me irrita cada vez que oigo esa palabra. ¿Pero a quién se le habrá podido ocurrir eso del “mono”? Difícilmente se podía imaginar un término más feo. Además, definir por la ausencia raramente es una actitud correcta. Una familia monoparental, si se aparta el adefesio de la palabra para ir a lo vivido en lo cotidiano, es una familia en la que la madre, ya que los padres en esa situación son mucho menos numerosos, trabaja mucho más, ama por dos, lucha por dos, se pregunta con angustia quien se va a quedar en casa con la criatura cuando está enferma, quien va ir por ella a la guardería o al colegio cuando al jefe se le ha ocurrido por fin, al momento de salir, una idea que podría ser interesante.

Y eso sin mencionar lo del salario único, también se podría decir «el monosalario »  y de los subsecuentes fines de mes de pesadilla. Mejor que focalizarse sobre el ausente, sobre el que se marchó para siempre o jamás se manifestó, no sería conveniente poner el acento sobre ese denodado esfuerzo de todos los días para conseguir sola lo que ya es tan difícil realizar cuando somos dos?

Hablemos pues de familia uniparental “uni”, como único, en la plenitud del sentido, no sólo una persona, sino una persona excepcional. Claro que todas las familias son únicas y más ahora cuando la variedad de las mismas ha creado una situación nueva, cuyas consecuencias están aún por ver.

Digamos sencillamente que hay familias más únicas que otras.

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NUEVA E INTERESANTE ENTRADA EN LA TRIBUNA DE EVA LEVY

el 24 noviembre, 2014 en publicaciones, Sin categoría

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DIE

De nuevo Eva Levy nos presenta una interesante entrada en su tribuna denominada

“Distintivo de Igualdad en la Empresa: Algo más que palabras”.

En dicha entrada analiza este distintivo y la importancia de involucrar al empresariado en la igualdad.

Invitamos desde la Unidad de Género del GDR SUBBÉTICA a visitar dicha entrada, que nos permitirá conocer algo más sobre este importante e interesante Distintivo.

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LA TRIBUNA DE EVA LEVY, NUEVA ENTRADA

el 10 marzo, 2014 en publicaciones

 

EVA LEVYDenonimada CON NOMBRE Y APELLIDO

Acción. Esa es la palabra mágica que hace posibles las cosas en esta vida. Por supuesto, primero hay que pensarlas, pero a menudo nos quedamos atrapados en el terreno difuso de las ideas sobre aquellos proyectos que pretendemos llevar adelante o aquellos problemas que necesitamos resolver.

Las mujeres sabemos mucho de eso y a menudo es uno de mis caballos de batalla cuando, en diferentes reuniones, les echo en cara (nos echo en cara) que nos preocupamos demasiado de lo que nos pasa o por qué nos pasa, sin pasar al cómo vamos a hacer para que cambien las cosas, aunque ese “cómo” no sea perfecto.

Pues bien, durante unos meses, un grupo de asociaciones (*), a las que esperamos que se unan más, hemos montado una Plataforma de Expertas para terminar con la famosa invisibilidad de las mujeres en los medios de comunicación, pero también en otros foros. No debe presuponerse una actitud misógina en el periodista de turno o en el organizador de un acto cuando recurre casi en exclusiva a profesionales masculinos: simplemente, no conoce alternativas femeninas del mismo nivel o superior.

Pero lo cierto es que hay mujeres muy valiosas en múltiples sectores y me refiero a un nivel de excelencia indiscutible, de currículos espectaculares, que van del mundo empresarial al científico, del técnico al humanístico, del deportivo al de la administración pública, del artístico al cada vez más poderoso tercer sector. Que pocas veces se les ponga nombre y cara es fruto de una inercia, pero también de esa tendencia a permanecer en la sombra de muchas profesionales, cuando no de su huida de los focos, algo que suelo reprocharles.

La Plataforma de Expertas será una poderosa base de datos con perfiles – previamente cribados por una Comisión independiente y mixta- que ofrecerá toda la información conveniente, así como los contactos y la garantía de disponibilidad de las profesionales, salvo causas de fuerza mayor. Lógicamente, esta Plataforma necesita una estructura tecnológica y la compañía que se ha encargado de ello es Atos, como una actividad más dentro de su política empresarial a favor de las mujeres. En nombre de los medios, hemos trabajado con la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), muy interesada en que se refleje en periódicos, radios, televisiones y en la enorme red digital la aportación de ese 50% de la sociedad que no siempre tiene voz ni presencia. Hemos contado en todo momento con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad.

Como he señalado, nos hemos dirigido a otras asociaciones para que también vayan recabando nombres, de forma que, además de los primeros 200 currículos con los que se estrenó la Plataforma el pasado 4 de marzo, vayamos pudiendo incorporar otros muchos en el próximo futuro.

Puesto que el proyecto es a largo plazo esperamos contar con patrocinios de aquellas empresas que hayan tomado buena nota de las directivas y leyes europeas que, cada vez con más apremio, piden una igualdad muy ligada hoy al desarrollo económico de los países. Las circunstancias demográficas de la Unión no permiten ya ignorar el talento de las mujeres, en cualquier nivel de la pirámide productiva, sin olvidar que 2020 será una fecha decisiva para un continente que busca, en el relanzamiento económico de calidad previsto para esa década, seguir ocupando un puesto destacado en el mundo, en lugar de caer en la irrelevancia o el puro “museísmo”, frente a la pujanza de los famosos países emergentes (o ya emergidos del todo).

(*) WomenCEO, Anima, BPW Spain, IWF, MDE, PWN, y portales como Mujeres y Cía (Top 100) y Womenalia.

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